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EL HOMBRE INCOHERENTE

de Eduardo Pocai, el Miércoles, 9 de mayo, 2012 Ensayos
EL HOMBRE INCOHERENTE
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Un hombre incoherente
Existió un niño infinito que escribía canciones reales pero incoherentes, 
 
Luego existió un adolescente que escribía letras realistas e incoherentes, ¿Por qué incoherentes? Porque tenían que ver con las utopías de un país inexistente, pero real; porque las cosas ocurrían, pero supuestamente no. La vida no valía nada, y más si se trataba de la vida de alguien que pensara en el bien de la humanidad. Había que matar, había que robar bebés, solo había que hacer buenos negocios y matar pensamientos altruistas y liberadores.”Grandes señores” manejaron nuestros pensamientos a gusto y placer; bueno, eso creían, pero lo que sí manejaban era el miedo, el miedo que tuvimos los jóvenes de los 70 y 80 fue inconmensurable, claro, no todos; estaban los que decían: Por algo habrá sido!!
 ¿Grandes señores? , basuras, excrementos de una sociedad que se hundía en la incultura que ellos mismos creaban. Pueblo inculto, pueblo manejable.
 
Existió un joven que huyó de las amenazas de muerte constantes, ese joven siguió escribiendo canciones reales pero incoherentes. Ese joven comenzó a dedicarse a su profesión, tuvo la suerte de llegar a un sitio donde lo que él sabía hacer no había nadie que lo superara, eso fue lo que Dios le indicó, serás lo que debas ser.
En su profesión le fue muy bien, pero no solo se dedicó a la parte profesional, sino que hizo otras tareas que las desarrolló tan profesionalmente que logró éxitos inesperados. 
 Existió un hombre que amó, tan profesionalmente, que se dio cuenta que para amar no hay que ser un profesional, solo hay que amar, pero fundamentalmente ser correspondido.
Existió un hombre que fue padre cuatro veces, que amó a sus hijos, que les dio todo de sí a su amada familia, que sufrió el desarraigo como su propia mujer, pero que supo valorar el sitio donde fue cobijado, donde se desarrolló como hombre y ser humano, donde la vida misma fue testigo de su gran sacrificio, junto a su mujer, para ocupar ese lugarcito que todo hombre de bien pretende lograr dentro de una sociedad.
Hoy, existe un hombre infinito, infinito e incoherente, que busca el amor para poder terminar la vida en forma completa. Los años de lucha y desarraigo fueron tremendamente duros, pero superadores.
Esta historia es incoherente, tal cual, como la del niño, la del adolescente, la del joven y la del hombre; que lo único que quiso es ser feliz y amar a todo aquel que lo rodeara, que se le acercara. Pero fundamentalmente quiso amar a una mujer que supiera valorarlo.
Hoy, ese niño, ya es un hombre grande, pero aún tiene grandes esperanzas, porque la vida continúa, y siempre, las posibilidades son infinitas, incoherentes, pero reales, como queramos verlas.
 
Lo que sí sé es que el hombre incoherente, ya no niño, ni adolescente, sigue en la búsqueda de la transparencia que lo cobije debajo de sábanas con mucha coherencia y amor.
 
Eduardo Pocai
 

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